Oración de la mañana 16 de Febrero 2026
Oración de la mañana 16-2-26
Buenos días
Cristo Reina.
Nos preparamos para la oración
Adoptamos una postura cómoda, respiramos profundamente, cogiendo aire por la nariz y lo soltamos por la boca, una vez más cogemos aire por la nariz y soltamos lentamente por la boca.
CANCIÓN:
Cuánto vale la vida “Jesús Cabello”
https://youtu.be/uUwBz8JSM48?si=NWb1P0DrnKS2502U
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén.
Cuento:
El conejito pobre.
Hubo una vez en un lugar lejano, en una época de muchísima sequía y hambre para los animales.
Un conejito muy pobre que caminaba triste por el campo, que como el resto de animales, no encontraba nada para comer. Cuando de repente, se le apareció un mago, que sintiendo pena por él, le entregó un saco con varias ramitas. El mago le dijo, conejito estas ramitas que te entrego son mágicas, y serán aún más mágicas si sabes usarlas".
El conejito se moría de hambre, pero decidió no morder las jugosas ramitas pensando en darles buen uso.
Al volver a casa, encontró una ovejita muy viejita y pobre que casi no podía caminar. "Dame algo, por favor", le dijo. El conejito no tenía nada salvo las ramitas, pero como eran mágicas se resistía a dárselas.
Sin embargó, recordó como sus padres le enseñaron desde pequeño a compartirlo todo, así que sacó una ramita del saco y se la dió a la oveja.
Al instante, la rama brilló con mil colores, mostrando su magia.
El conejito siguió contrariado y contento a la vez, pensando que había dejado escapar una ramita mágica, pero que la ovejita la necesitaba más que él.
Lo mismo le ocurrió con un pato ciego y un gallo cojo, que se fue encontrando por el camino, de forma que al llegar a su casa había compartido ya varias ramitas y sólo le quedaba una de ellas.
Cuando entró a casa, contó la historia y su encuentro con el mago a sus papás, que se mostraron muy orgullosos por su comportamiento. Y cuando iba a sacar la última ramita, llegó su hermanito pequeño, llorando por el hambre, y ante la tristeza de su hermano, sin pensarlo, se la dio.
En ese momento apareció el mago con gran estruendo, y preguntó al conejito:
¿Dónde están las ramitas mágicas que te entregué? ¿Qué es lo que has hecho con ellas?
El conejito se asustó y comenzó a excusarse, pero el mago le interrumpió diciendo:
¿No
te dije que si
las usabas bien serían más mágicas? ¡Pues sal fuera y
mira lo que has conseguido!
Y
el conejito salió temblando de su casa para descubrir que por
ser tan generoso, La
magia de las ramitas consiguió que todos
los campos de alrededor se habían llenado
de agua y alimento para todos los animales
que allí vivían.
Y
el conejito se sintió muy contento por haber obrado bien, y porque
la magia de su generosidad hubiera devuelto la alegría a todos.
Reflexión:
Compartir, no sólo hace felices a los que reciben, si no también a los que dan. Compartir, es poner en común nuestra vida, nuestros bienes y nuestro compromiso por un mundo mejor, en que los derechos humanos sean respetados, donde cada persona pueda disponer de los medios necesarios para vivir con dignidad.
Nosotros aquí, en el cole podemos vivir también la generosidad de muchas formas:
Compartiendo con nuestros compañeros, sonriendo y hablando a todos con amabilidad. Podemos compartir también descubriendo nuestros talentos y poniéndolos al servicio de los demás. Podemos intentar, dar cada día lo mejor de uno mismo y podemos también rezar con Fe por las necesidades de los demás.
Con este deseo, de intentar ser más generosos, dando lo mejor de nosotros mismo a los demás, rezamos la oración que Jesús nos enseñó:
Padre Nuestro.
En palabras del Padre Gras.
“Necesitamos obras, no sonoras palabras; necesitamos acción, no mímica”
Cristo Vence, Cristo Reina, Cristo Impera, Cristo luz infinita alumbra nuestra inteligencia. Amén
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén.
Que paséis un buen día y una buena semana.