Oración martes, 16 mayo 2023
Buenos días. Cristo Reina.
Comenzamos la oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cerramos los ojos y escuchamos con atención la música. Nos vamos acomodando en nuestro sitio y vamos respirando profundamente. Nos relajamos y nos preparamos para escuchar nuestra oración.
En este mes de María, Madre quiero parecerme a ti.
Como tú acogiste en tus brazos a nuestro Salvador,
Como un niño en brazos de su madre así quiero, Señor, recibirte.
Como un niño en brazos de su madre: Débil, frágil, indefenso…, Más seguro, confiado, arropado…, ¡querido!, ¡deseado!, Así quiero, Señor, recibirte.
Porque quiero ser…
cuna de la acogida para el emigrante.
Cuna del trabajo justo para el parado.
Cuna de la escucha para el anciano.
Cuna del respeto para el que piensa tan diferente.
Cuna de las ganas de vivir para el enfermo.
Cuna del amor auténtico para el enamorado.
Cuna de amistad para el compañero nuevo.
Cuna de la luz para el que camina en tinieblas.
Cuna de la fe para el incrédulo.
Cuna de la tolerancia para el que profesa otra religión.
Cuna de la alegría para el triste y deprimido.
Cuna de la esperanza para el cansado de la vida.
Cuna de hospitalidad para el que llama a la puerta.
Cuna de la fraternidad para el que no guarda parentesco alguno.
Dios mío, Como un niño en brazos de su madre,
Como todo un Dios en brazos de su hijo.
Envíame tú Espíritu para que sea valiente y acoger tu voluntad y ser capaz de acogerte en tantos rostros que te buscan.
Evangelio (Jn 16,5-11): En aquel tiempo, Jesús habló así a sus discípulos: «Pero ahora me voy a Aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: ‘¿Adónde vas?’. Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré: y cuando Él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado».
Nuestra esperanza se halla en Jesucristo. Con su conquista sobre la muerte nos dio una vida que la muerte no podrá nunca destruir, su Vida. Su resurrección es la verificación de que lo espiritual es real. Nada puede separarnos del amor de Dios. Nada puede disminuir nuestra esperanza. Las negativas del mundo no pueden destruir lo positivo de Jesucristo.
El mundo imperfecto en el que vivimos, un mundo donde sufren los inocentes, puede conducirnos al pesimismo. Pero Jesucristo nos ha transformado en eternos optimistas. Jesucristo nos ha mostrado que la verdadera felicidad pasa por hacer felices a todos los que sufren, a todos los que nos necesitan. Y Jesús, no nos ha dejado solos en esta tarea, nos dejó su Espíritu. ¿Estás preparado para acogerlo y dejarte hacer?
En palabras el Padre Gras:
“Rey de luz, fortalécenos,
e infúndenos espíritu de apóstol,
para atraer a Ti, que es eres la Vida,
a los hombres y a los pueblos. “
Juntos rezamos el Padre Nuestro:
“Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén”
Cristo vence, Cristo Reina, Cristo impera, Cristo luz infinita alumbra nuestra inteligencia.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
¡Qué paséis un feliz día!