Oración 20 de octubre de 2022
Buenos días, Cristo Reina. Comenzamos la oración en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Vamos a rezar un ratito con Jesús, tranquilos, sosegados. Cerramos nuestros ojos, nos sentamos bien en nuestra silla, y entrelazamos nuestras manos. Nos imaginamos a Jesús con nosotros, en la silla de al lado. Le oímos decirnos algo. Respiramos despacio y hondo una vez, otra vez... le hablamos a Jesús en silencio. Le contamos algo que sólo Él puede saber. Ahora, escuchamos esta historia: El sol viajaba por el cielo, alegre, feliz y glorioso sobre su carro de fuego, lanzando sus rayos en todas las direcciones, repartiendo luz y calor a todos los lugares de la tierra. Pero muy a pesar de la rabia de una nube de humor de temporal, que resoplaba todo el tiempo: —Despilfarrador, mano rota, regala, regala tus rayos, verás cuántos te van a quedar…. En los viñedos cada grano de uva que maduraba sobre los sarmientos robaba un rayo al minuto, o...