28 septiembre, oración de la mañana

 

Buenos días 

Cristo Reina, nos preparamos para la oración…. 



 

 

Toma asiento, ponte cómodo y deja caer los hombros. Vamos a hacerlo todos juntos. Inhala suavemente por la nariz... siente cómo entra el aire fresco por tu nariz, mantén el aire un instante... en calma y ahora exhala despacio por la boca... soltando todo el aire. Volvemos a repetirlo, inhalamos…… soltamos. Una vez más, cogemos aire…… soltamos. Ahora ya en calma nos ponemos en presencia del señor.

 En el nombre del padre, del hijo, del espíritu santo, Amén.


Hoy vamos a escuchar y aprender de la historia de una niña llamada Rosita.  

Rosita era hija de unos maravillosos padres que cuidaban de ella con todo su amor. Vivían en una gran ciudad y durante toda su infancia Rosita lo tenía todo, estudiaba en un gran colegio, su dormitorio era perfecto, tenía todos los juguetes que quería… ¡Le encantaba la Navidad! Porque recibía muchos regalos y se reunía con toda su gran familia.  

Pero un día todo cambió… Mandaban a su papá a trabajar a otra ciudad. Rosita no quería para nada abandonar esa vida tan perfecta que tenía pero no tenía opción. 

Muy triste, llegó a la ciudad nueva y pronto tuvo que acompañar a su mama como enfermera voluntaria ya que en esa nueva ciudad había muchas necesidades y no tenían a nadie que cuidara de Rosita. Poco a poco, Rosita comenzó a adaptarse a esa ciudad y todos los días acompañaba a su madre a ayudar a todas las personas que les rodeaban, compartía sus juguetes con otros niños, les leía cuentos y contaba historias…sin darse cuenta llegaron las Navidad y pensó ¡Son mis mejores Navidades, ahora soy más feliz que nunca! He aprendido que la sencillez y la gratitud de todas las personas humildes que me rodean aquí, los hace muy felices, no se quejan de nada y yo ahora no me imagino una vida completa sin ayudar y compartir todo lo que yo tengo.  

Así Rosita aprendió que dar siempre será mejor que recibir, por eso nuestro padre da todo por nosotros, nos escucha y nos sigue en nuestro camino ayudándonos a cada momento y brindándonos su amor. 

“Lo que haces por ti se queda contigo pero lo que haces por otros es inmutable y permanece en la memoria del universo.” 

 

¿Nosotros hacemos algo por los demás? Ese pequeño gesto que puede hacer que un día triste se convierta en uno maravilloso? No hace falta que sea algo material, una sonrisa, un abrazo, un ¿te ayudo?, un te escucho, un gracias… Esos pequeños gestos hacen un mundo mejor.

 

En palabras del Padre Gras…“Es indudable que, un acto de virtud conmueve y enternece a todo el mundo, convirtiéndonos a todos en hermanos” 

 

Padre nuestro. 

Probar a hacer alguna buena acción o tener un detalle con alguien cercano y mirar qué feliz se siente y nos hace sentir.  

 

Cristo vence, cristo reina, cristo impera, cristo luz infinita alumbra nuestra inteligencia.  

En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, Amén. 

Que paséis un buen día

Entradas populares de este blog

Oración Jueves 23 de Enero 2025