Lunes 22 Junio
¡Buenos días, Cristo Reina!
Hoy último día de este curso es el momento de recordar todos nuestros
días compartidos, horas de estudio y preparación, tropiezos y alegrías,
sueños hechos realidad y pensemos en todo lo que está por llegar… Os
invito a que os sentéis bien y con los ojos cerrados recordemos todo lo vivido.
Hoy, alabemos y agradezcamos a Jesús todo lo compartido. Para ello
“viajaremos” por la Biblia, al Antiguo Testamento, en él hay un
libro que contiene poemas de oración y alabanza a Dios que hacía el pueblo de
Jesús, se llaman Salmos y son 150.
Hoy recodaremos uno ¡precioso! El siguiente Salmo nos habla
de la ternura de Dios y de los sentimientos que experimenta quien se encuentra
con Él: alegría, paz, seguridad y confianza.
• Repitamos todo juntos:
o El Señor es mi pastor, nada me falta.
- En verdes praderas me hace recostar. Me conduce hacia fuentes
tranquilas y repara mis fuerzas.
o El Señor es mi pastor, nada me falta.
- Él me guía por el buen camino porque es bueno conmigo. Aunque camine
por senderos oscuros, no tengo miedo, porque tú vas conmigo, Señor.
o El Señor es mi pastor, nada me falta.
- Tu bondad y tu cariño me acompañan todos los días de mi vida, ¡y
viviré contigo para siempre!
Hoy en este ratito de oración es el momento de agradecer a
Dios todo lo bueno que hemos vivido y compartido, todo lo
que hemos avanzado,
y todo lo que hemos podido crecer como persona:
- A principio de curso aceptamos hacer reinar a Jesús, nuestro rey,
soñando, sirviendo y sumando, ahora es el momento de presentarle todo nuestro
trabajo.
Hoy te mostramos todo lo trabajado junto con nuestros compañeros y
profesores.
- Hemos alumbrado nuestro camino por medio de la oración de
cada mañana, y con todas nuestras celebraciones. Alumbrar,
para que la oscuridad no bloqueara nuestro camino. Porque a veces, aún sin
luz, es necesario avanzar.
- Nos enseñaste que tu preferencia eran los más débiles, los
más indefensos: los niños, los que sufren a causa de las catástrofes, la
falta de oportunidades de estudio, la dejadez de sus familias o la falta
diaria de alimento. Para ellos hemos trabajado en nuestras aulas, en
nuestras campañas, en nuestra sensibilización.
- Confiamos en tu Palabra, y vamos viendo como cada día se
hace realidad. En tantos gestos, miradas, silencios, denuncia de
injusticias, palabras de ánimo, acompañamientos, risas… Has estado con
nosotros, aunque a veces no te reconozcamos.
- Nos enseñaste un mandamiento: “Amaos, no de cualquier manera, si
no como yo os he amado”. Lo hemos intentado, aunque a veces
nos hayamos desbordado y peleado. Tú Señor, sabes que aún así
los hemos perdonado y hemos amado.
- Gracias, Señor, porque Tú, como Maestro por excelencia,
nos enseñaste la práctica. Nos acompañaste y ayudaste a lo largo del
curso que hoy termina.
- Gracias, porque a pesar de nuestras debilidades, comodidades,
miedo e ingratitudes, Tú, nuestro buen Dios, seguirás estando
siempre nuestro lado, acompañando nuestra historia. Contamos
contigo sabemos que Tú también cuentas con nosotros para la construcción
de tu Reino. Gracias por el descanso que ahora vamos a disfrutar.
PADRE NUESTRO:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a
nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también
nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y
líbranos del mal.
Cristo vence, Cristo Reina, Cristo impera, Cristo luz
infinita alumbra nuestra inteligencia.
Como decía el padre Gras: “Proponeos
todos los días hacer algún bien”.
En el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu Santo.
Amén.