ORACIÓN 4 DE
MARZO 2026
https://youtu.be/1JpivS-kVow?si=Cpw5wRMioNObGqi9vv
Hacemos silencio, nos preparamos para orar a Nuestro
Padre Dios.
Cristo reina por siempre en nuestros corazones.
En El nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Estamos en Cuaresma, tiempo de prepararnos para celebrar la
Pascua, el paso de la muerte a la Vida de Jesús. Y queremos acompañarlo a
Jerusalén, donde vivirá su última semana, la Semana Santa.
Vamos a escuchar con atención lo que les dijo Jesús a sus
discípulos en el camino hacia Jerusalén.
Mateo 20, 17-28
“17Cuando Jesús iba subiendo a
Jerusalén, tomó aparte a los doce discípulos, y por el camino les dijo: 18 He
aquí, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los
principales sacerdotes y escribas, y le condenarán a muerte; 19 y
le entregarán a los gentiles para burlarse de Él, azotarle y crucificarle, y al
tercer día resucitará.
20Entonces se le acercó la madre de los
hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante Él y pidiéndole algo. 21Y
Él le dijo: ¿Qué deseas? Ella le dijo: Ordena que en tu reino estos dos hijos
míos se sienten uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. 22 Pero
respondiendo Jesús, dijo: No sabéis lo que pedís… sentarse a mi derecha y a mi
izquierda no es mío el concederlo, sino que es para quienes ha sido preparado
por mi Padre.
24Al oír esto, los diez se indignaron
contra los dos hermanos. 25 Pero Jesús, llamándolos junto
a sí, dijo: Sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos,
y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos. 26No ha de ser
así entre vosotros, sino que el que quiera entre vosotros llegar a ser grande,
será vuestro servidor, 27y el que quiera entre vosotros ser el
primero, será vuestro siervo; 28 así como el Hijo del
Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate
por muchos.”
Palabra de Dios
https://youtu.be/3fVF49dOXtw?si=xiJfwoKTjowlQMhg
Este pasaje contrasta la lógica del mundo y la lógica del
Reino. Mientras el mundo busca poder y prestigio, Jesús enseña que la verdadera
grandeza está en el servicio y la entrega. El discipulado no se trata de ocupar
los primeros lugares, sino de tomar la cruz junto al Maestro. La máxima
expresión de esta enseñanza es la misión de Jesús: dar su vida en rescate por
muchos. Su servicio es la base de nuestra salvación y el modelo de nuestra vida
diaria.
Le pedimos en silencio nos ayude a ser humildes y a servir a
los demás.
Padrenuestro…
Terminamos nuestra oración con las
palabras del P. Gras:
Rey Jesús,
mi Redentor, mi Rey, mi Dios.
A pesar del
amor que has mostrado a los hombres haciéndote nuestro hermano y derramando tu
sangre para liberarnos, nuestra vida ha sido una continua ingratitud.
Haznos arder
en la fragua de tu Corazón, para que, consagrándonos a tu servicio podamos
desagraviarte todos los días de nuestra vida.
Cristo
vence, Cristo reina, Cristo impera, Jesús, mi divino Bien, sed mi amparo, guía
y defensa.
¡¡¡ QUE PASEIS UN BUEN DIA¡¡¡