Martes 21 octubre 2025
Martes, 21 de octubre 2025. Canción: Enciéndeme-Hakuna.
¡Buenos días, Cristo reina!
Nos preparamos para comenzar la oración de la mañana.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Respiremos hondo, dejemos que llegue el aire a nuestros pulmones y abramos nuestro corazón a Dios, dedicándole estos primeros minutos de la mañana. Haz silencio en tu interior y escucha… Por unos momentos desconectamos de nuestros ruidos, escuchamos en el silencio los latidos de nuestro corazón, sentimos a Dios que nos espera.
Cuenta la historia que tres montañeros que se habían ido a escalar a los Andes se perdieron en la montaña como consecuencia del mal tiempo, la nieve y el desconocimiento del terreno. Durante tres días estuvieron andando sin rumbo y sin esperanza. Por más que buscaron no encontraron ningún poblado, ni cabañas, ni personas que les pudieran dar alguna indicación e incluso algo de alimento. Al final, lo único que les quedó para comer fue una manzana, por lo que empezaron a pasar hambre. En esto que se les apareció́ Dios y les dijo que probaría su sabiduría, y que dependiendo de lo que respondieran Él les salvaría.
Les preguntó entonces Dios qué podían pedirle para arreglar aquel problema y que todos se alimentaran.
El primero dijo: "Pues que aparezca más comida".
Dios contestó que era una respuesta sin sabiduría, pues no se puede pedir que aparezca mágicamente la solución a los problemas, sino trabajar con lo que se tiene.
Dijo el segundo: "Entonces haz que la manzana crezca para que sea suficiente".
A lo que Dios contestó que no, pues la solución no es pedir siempre multiplicación de lo que se tiene para arreglar el problema, ya que el hombre nunca queda satisfecho y además nunca sería suficiente.
El tercero dijo entonces: "Dios mío, aunque tenemos hambre y somos orgullosos, haznos pequeños a nosotros para que la fruta nos alcance a los tres".
Dios dijo: "Has contestado bien, pues cuando el hombre se hace humilde y se empequeñece delante de mis ojos, verá la prosperidad".
A veces pedimos que otros arreglen nuestros problemas o buscamos la salida fácil. Pedimos a Dios que arregle todo sin que nosotros tengamos que cambiar o sacrificar nada. Por eso muchas veces parece que Dios no nos escucha, pues pedimos sin dejar nada de lado y queriendo siempre salir ganando.
Jesús nos pide en el Evangelio que nos hagamos pequeños (Mt 18:3), que seamos los últimos (Mt 20:26), que renunciemos a todo (Mt 19:21).
Intentemos vivir tal como Jesús nos enseña; entonces, veremos los problemas, y en general el mundo que nos rodea, de un modo muy diferente; y lo que es más importante, los resolveremos tal como Jesús nos pide y quiere.
Nos damos las manos y rezamos todos juntos la oración que Jesús nos enseñó:
En palabras del padre Gras:
Destruye, Señor, las tinieblas que nos dividen;
enciende en todos los corazones el fuego de tu amor,
para que podamos reunir a muchos hombres y mujeres
que te adoren y extiendan tu Soberanía por todo el mundo.
Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera, Cristo Luz infinita alumbre nuestra inteligencia. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, amén.
Qué paséis un bonito martes.
