Oración Jueves 9 de Octubre
Buenos días, Cristo Reina, nos preparamos para iniciar la oración de la mañana.
Comenzamos la oración: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Hemos comenzado el mes de octubre, un mes en el que celebramos el DOMUND (22. Día Mundial de las Misiones) recordando a todos los misioneros que han puesto su vida al servicio de los demás para ofrecer todo lo bueno que tienen en su interior.
Nosotros, desde nuestro colegio y nuestra casa, también podemos ser misiones del mundo. ¿Queréis saber cómo? Es muy sencillo, viaja al interior de tu corazón, donde habita la luz que nos guía, descubre todo lo bueno que puedes compartir (tu cariño, tu alegría, la capacidad de escuchar, tu ayuda, …) y proponte cada día dar un poquito de ti a las personas que hay a tu alrededor.
Escuchemos ahora este trocito del evangelio con una actitud de acogida para poder comprender lo que Jesús nos quiere decir.
Evangelio según san Juan 20,19-21
Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes».
Reflexión (leída por un alumno)
En ocasiones, como les ocurrió a los discípulos, el miedo no nos deja expresar los sentimientos que tenemos. No deja que nuestro corazón sea capaz de confiar y ponernos al servicio de la Palabra de Dios.
¡No dudemos! Dios nunca nos abandona. Primero envió a su Hijo, después a través de Él envió a los discípulos y hoy nos llama a cada uno de nosotros con el deseo de que pongamos nuestra vida al servicio de los que más nos necesitan.
Seamos misioneros capaces de reconocer e interpretar las señales que Dios nos envía para elegir su estilo de vida. Un estilo de vida en el que el cariño, el perdón, la misericordia, la empatía y muchos valores más, están por encima de pensar solo en nosotros mismos y en nuestros propios intereses.
¡Qué alegría es saber que no caminamos solos, sino juntos, en equipo, disfrutando de todo lo bueno que todos podemos ofrecer!
Seamos constructores del Reino con la certeza de que la fuerza del Espíritu nos llenará de energía para lograr unidos nuestro objetivo.
Con este deseo de ser constructores del Reino que es lo que Jesús espera de cada uno de nosotros vamos a rezar juntos el PADRENUESTRO:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Cristo vence, Cristo Reina, Cristo impera, Cristo luz infinita alumbra nuestra inteligencia.
En el nombre del Padre, del Hijo y del espíritu Santo. Amén.
No olvidéis aprovechar este día ofreciendo todo lo bueno que tenéis en vuestro corazón.