Oración de la mañana, Lunes 7 Enero 2022

 


Buenos días, CRISTO REINA, nos preparamos para la oración de la mañana…   

 

En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo Amén.

 

Hubo una vez en la selva un leopardo muy nocturno. Apenas podía dormir por las noches, y tumbado sobre la rama de su precioso árbol, se dedicaba a mirar lo que ocurría en la selva durante la noche. Fue así como descubrió que en aquella selva había un ladrón, observándole pasar cada noche a la ida con las manos vacías, y a la vuelta con los objetos robados durante sus fechorías. Unas veces eran los plátanos del señor mono, otras la peluca del león o las manchas de la cebra, y un día hasta el colmillo postizo que el gran elefante solía llevar el secreto.

Pero como aquel leopardo era un tipo muy tranquilo que vivía al margen de todo el mundo, no quiso decir nada a nadie, pues la cosa no iba con él, y a decir verdad, le hacía gracia descubrir esos secretillos.

Así, los animales llegaron a estar revolucionados por la presencia del sigiloso ladrón: el elefante se sentía ridículo sin su colmillo, la cebra parecía un burro blanco y no digamos el león... Así estaban la mayoría de los animales, furiosos, confundidos o ridículos, pero el leopardo siguió tranquilo en su árbol, disfrutando incluso cada noche con los viajes del ladrón.

Sin embargo, una noche el ladrón no apareció, y después de esperarlo durante largo rato, el leopardo se cansó y decidió dormir un rato. Cuando despertó, se descubrió en un lugar muy distinto del que era su hogar, flotando sobre el agua, aún subido al árbol. Estaba en un pequeño lago dentro de una cueva, y a su alrededor pudo ver todos aquellos objetos que noche tras noche había visto robar... ¡el ladrón había cortado el árbol y había robado su propia casa con él dentro!. Aquello era el colmo, así que el leopardo, aprovechando que el ladrón no estaba por allí, escapó corriendo, y al momento fue a ver al resto de animales para contarles dónde guardaba sus cosas aquel ladrón...

Todos alabaron al leopardo por haber descubierto al ladrón y su escondite, y permitirles recuperar sus cosas. Y resultó que al final, quien más salió perdiendo fue el leopardo, que no pudo replantar su magnífico árbol y tuvo que conformarse con uno mucho peor y en un sitio muy aburrido... y se lamentaba al recordar su indiferencia con los problemas de los demás, viendo que a la larga, por no haber hecho nada, se habían terminado convirtiendo en sus propios problemas.

Te pedimos Señor que nos enseñes a ver con tus ojos, actuar como tú lo hicistes, sin miedo y con gran valentía. Que no estemos pasando por ese dolor para comprender el dolor y el sufrimiento ajeno.

Gracias Señor, por mostrarnos cada día que no somos indiferentes para ti, que estamos presentes en tu corazón en cada momento.

Con este agradecimiento, rezamos todos juntos el Padre Nuestro.


Para terminar, tengamos presentes estas palabras de José Gras: 

Rey divino, que nos das todos los bienes. 

Vida de mi vida, 

Libertador de todos los oprimidos, 

desvanece todos los odios, 

alienta y fortalece a los débiles, 

penetra con el fuego de tu amor 

a tantos hermanos nuestros 

que se muestran fríos.

Únenos a tu Corazón, para que, 

desaparezcan los errores y las desuniones; 

así abrazados fraternalmente 

todos los corazones, 

te ofrezcamos la adoración que te mereces.


CRISTO VENCE, CRISTO REINA, CRISTO IMPERA, CRISTO LUZ INFINITA ALUMBRA NUESTRA INTELIGENCIA. AMÉN

EN EL NOMBRE DEL PADRE DEL HIJO DEL ESPIRITU SANTO AMÉN

¡Qué tengáis un buen día!

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